Sigue siendo un misterio para los aficionados ingleses que el país que inventó el fútbol haya tenido tan poco éxito en la escena internacional. Una solitaria Copa del Mundo es todo lo que los Tres Leones tienen para mostrar por sus esfuerzos, a pesar de haber tenido equipos con gran talento todos estos años.
El fútbol internacional, como una competición, comenzó con Inglaterra en 1872 cuando viajó a Escocia para el primer partido entre dos naciones. Terminó 0-0 y los dos países han compartido una sana rivalidad desde entonces, alimentada por partidos regulares entre los dos hasta finales de los ochenta.
Es imposible hablar de la historia del fútbol de Inglaterra, sin detenerse en 1966 . Ese año fue todo bien para la Selección de los Tres Leones, ganando la Copa del Mundo en casa. La mitología en torno a la victoria es tan arraigada en la cultura del país como Henry VIII o la batalla de Hastings y, casi ningún partido de la Selección inglesa se lleva a cabo sin mencionarlo.
El punto culminante del torneo fue espectacular, la victoria llegó durante la prórroga, ganando a los grandes rivales de Inglaterra, Alemania, por cortesía de un 'hat-trick’ de Geoff Hurst. Hurst anotó uno de los goles más polémicos de la historia de este deporte, el cual hasta el día de hoy se mantiene en duda si entró o no a la portería: la pelota impactó en el travesaño y rebotó en la parte baja de la portería, los aficionados lo festejaron como gol, el árbitro dio por bueno el tanto auxiliado por el juez de línea ruso, Bachramov, y al día de hoy nadie está completamente seguro de si fue gol o no.
Alemania obtuvo su revancha en la Copa del Mundo de 1990, venciendo a Inglaterra de penaltis en la semi-final y luego repitió la hazaña en la Eurocopa de 1996. A pesar de tener una de las mejores ligas nacionales del mundo, Inglaterra sigue luchando a nivel internacional con jugadores de la talla de Steven Gerrard y Wayne Rooney en sus filas.